Categoría: Literatura

Era feliz y leía a Faulkner

En días recientes se cumplieron sesenta años de la muerte de Faulkner y, también, por esos accidentes que tiene el destino esperándolo a uno a la vuelta de la esquina o en una carretera, tuve que ir a dormir dos noches a la casa de mi abuela. Ahí me recibió ella, igual de amorosa, igual de elegante, un poco más vieja.

El perenne olvido del premio Aquileo J. Echeverría

La incapacidad del costarricense de deleitarse en sus debates o encontrar la belleza en la polémica y en el intríngulis sobre qué es bello y qué no, qué es mejor y qué es peor, qué merece premiarse y qué no, lo veo como un desprecio al diálogo mismo, un desprecio al arte de pelearnos el terreno de lo que más importa.

La libertad de Siberia

Tal vez esta sea la trampa de Dostoyevski, quien nos hace sentir compasión por un monstruo, a quien presenta como un hombre sensible que con humor y amor nos lleva de la mano a recorrer el infierno, la pestífera atmósfera de una cárcel inclemente, el tedio, los tiempos muertos, el frío glacial, el hospital, el resentimiento de clase experimentado entre los presidiarios pobres y los nobles, el odio empozado, las riñas a puñal, los castigos ejemplarizantes y salvajes.

El marido de mi madrina de Aurora Venturini

En El marido de mi madrastra, Aurora Venturini nos deja en evidencia que a Borges aún le hizo falta un paso para mostrar las últimas consecuencias de su máxima. Al leer esta colección de cuentos, nos sentimos como el protagonista de There Are More Things al ver esos extraños muebles. Pero no es el menaje lo que sentimos ajeno en los cuentos de Venturini, sino algo más fundamental, más omniabarcante: el lenguaje.